El sábado 23 de
Febrero de 1963, alrededor de las 12 del día un grupo de
jóvenes se encontraban parados entre la acera y los portales
del hotel Perla de Cuba, edificación ubicada frente al parque
Serafín Sánchez.
Mientras los jóvenes charlaban e intercambiaban opiniones
sobre diferentes temas, incluyendo la precaria situación
política por la que ya era una desdichada realidad en el
país; de pronto, debido a la intensa propaganda del
régimen: "Hay que
matar a toda la gusanera. Acabar con los lumpen, arrasar a los contra
revolucionarios, etc.", o
posiblemente añadida a la cuerda* que le
dieron otros esbirros comunistas del pueblo, un miliciano se
apareció metralleta en mano y, reflejando esa mezcla de odio,
frustración y envidia, comenzó a lanzar ráfagas
de plomo contra los jóvenes allí reunidos. Los gritos
de dolor, las exclamaciones de terror, no mermaban las ansias
asesinas del marxista miliciano; caía un joven fulminado por
la metralla, y otro, y otro, hasta que al fin se hizo el silencio; al
sicario del gobierno comunista. se le habían acabado las balas
de su metralleta,
Tendidos, alrededor del
área del hotel, entre los varios heridos (algunos quedaron
mutilados), se hallaban cuatro cuerpos inertes de espirituanos, ya en
las manos de Dios:
Carlos Rodríguez Morera.
René Odales (Se encontraba dentro del hotel, y recibió
uno de los disparos)
Armando Piñeiro García
Ismael Lorente Brunet.
*Dar cuerda: Llenar de ideas la mente de otra
persona.