Este caso se puede
señala similar en casi todos los aspectos, como el ocurrido en
la Embajada del Vaticano, en esta Capital de Cuba, pues:
El motivo de los que buscaban asilo, era el de escapar de la
asfixiante situación política - económica por la
que ha estado atravesando Cuba, desde casi el mismo momento que los
comunistas se adueñaron de la Nación.
La anuencia de los diplomáticos y el gobierno del país
(que en ese momento representaban), para dar el visto bueno al
régimen comunista de Cuba, a que entrara en la Sede.
Y la brutalidad empleada por el gobierno totalitario cubano, en el
asalto a las embajadas.
El Domingo 8 de Febrero de 1981, la familia Delgado Temprana en unión de otros familiares, ya se hallaban refugiados en la Sede Diplomática del Ecuador en La Habana.
El régimen cubano sin dilación, y por supuesto, con el visto bueno del gobierno ecuatoriano de ese entonces, y los diplomáticos de dicho país, envió a las fuerzas especiales compuesta en su mayoría por esbirros profesionales en Karate.
Tan pronto estos sicarios recibieron la orden de asalto, comenzaron a lanzar gases lacrimógenos, y bastones en mano, penetraron en el edificio. Adentro, ya el caos imperaba en esta familia cubana; lo imprevisto, la angustia, el temor, miedo, los ojos irritándose por momento, y ahora aquello, el dolor de los bastonazos. Los genízaros del régimen parecían bestias sedientas de sangre, no respetaban nada. De pronto, un joven, casi un niño, tenía solamente 14 de edad, que procuraba evitar los golpes, al ver como atacaban brutalmente a sus familiares, les gritó a los asaltantes: "Paren, paren". Uno de los gendarmes al percatarse del joven, se le abalanzó y, con el bastón comenzó a pegarle al casi niño en la cabeza. La furia desatada por este energúmeno del gobierno comunista, hizo en el momento que de la cabeza del joven empezara a manar sangre, le había partido, fracturado el cráneo, provocando también una mortal hemorragia interna. El joven Owen Delgado Temprana, bajo la satánica mirada del esbirro marxista, cayó sin vida al suelo.
Los padres de Owen, y los demás familiares, fueron condenados a largos años de prisión.