La Conciencia - También es Gris ------ 92
El otro, sorprendido por el empujón, vacilaba desconcertado, parecía que iba a perder el equilibrio. Toledo que en fracciones de segundos se había dejado caer con celeridad supersónica, encuadró la situación; el soldado que se inclinaba impedía al Agente alcanzar al otro, y éste aunque sin coordinación, tambaleante, tal vez por instinto, ya tenía la mano sobre el carro de la metralleta; rastrillar y tirar era cosa de momento. Por reflejos, o entrenamiento en los campos de la CIA, el cubano descartó la pistola con silenciador, y ágil, yendo a lo más accesible, llevó la mano derecha hacia el hombro. Al instante el cuchillo comando abandonó la funda, y con velocidad, demostrando obediencia a la destreza de su amo, fue girando hasta penetrar en el pecho del sujeto. Henry, que ya se encontraba en libertad de movimientos, al ver el acero incrustado en el tórax del vigilante, no pudo evitar el comentario: —Si que la hemos hecho bien— Pero de inmediato, sin más conclusión que: —A lo hecho pecho—, agarró por las manos al que tenía a sus pies, y lo haló hacia adentro del callejón. Toledo, que en ese instante llegaba a toda carrera, le indicó que hiciera lo mismo con el otro. Transcurrido unos segundos, Henry tomó de nuevo control de la situación, que, aunque delicada, no lo amedrentó. (-"De peores había salido"-). Cogió al vigilante que estaba vivo por la camisa, lo levantó sin mucho esfuerzo, y lo colocó contra la pared. El tipo reflejaba todos los matices de una mezcla de estupor, dolor, y espanto que lo paralizaba. Rápido, para que reaccionara, le cruzó la cara de dos bofetadas, a la vez que le preguntaba: —Que modo de transmisión están usando para comunicarse con Cuba?— El soldado no respondió, permanecía solamente con la expresión de miedo clavada en su rostro. De nuevo demostrando furor lo golpeó; a continuación extrajo el cuchillo y colocándoselo a una de las ventanas de la nariz, hablando más despacio, entre dientes para dramatizar: —Te voy a preguntar otra vez, y entiende, perro, la respuesta yo la sé; te la hago sólo por conocer si dices verdad, y así poder hacerte la que me interesa; piensa, por que si no, te voy arrancar esta tapa de la nariz. ¿De qué forma se están comunicando con Cuba?— El soldado comprendió, pero su mente aunque daba mil vueltas, no hallaba la contestación, simplemente no la sabia. Balbuciente, viendo perdida una de sus fosas nasales, y después que imaginar, solamente le dijo: —No, aunque no me crea, no lo se— —?Como?— Ahora el pasmado era el Agente. —¿Que no sabes donde está el transmisor?— El individuo presintiendo ya que pasada al mundo de los ñatos, exclamó: —Yo vine de la jefatura a hacer guardia, y allí lo que hay son dos radios pequeños, esos de batería y un Walkie-talkie para hablar con los de la otra cuadra (-"Imbécil"-), se dijo Henry; (-"Desde el primer momento tuve que darme cuenta, de que esta operación ideada y planeada por un solo hombre, que no presenta ninguna característica complicada, pues todos los hechos son simples, sencillos, la comunicación por consiguiente no podía faltar a la regla.