La Conciencia - También es Gris ------ 89

 

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Cayo Hueso, pequeña isla de aproximadamente tres millas de largo por una de ancho, que conectada a otro promontorio, y así por una serte de puentes se unía a tierra firme, la subrayaban como el punto más al Sur de los Estados Unidos. Descubierta por Ponce de León en 1513, y utilizada después por Hernando de Soto en sus viajes a Florida, no fue hasta la década de 1820, que en ella se empezaron a hacer las primeras construcciones. Ahora la ciudad con unos 35 mil residentes, personas que bajo la cálida transparencia tropical se distinguían por su trato afable, espontáneo; de aguas que al bañar sus costas, sirvieran de aliciente inspirador a Heminway, Tennessee Williams, y tantos otros soñadores de la letra, se hallaba prácticamente convertida en una fortaleza militar. Los ciudadanos que vivían colindante al área en peligro, habían sido evacuados; sobre techos y azoteas los marines se mantenían alertas, listos a emplear sus rifles y ametralladoras; las calles bloqueadas por trincheras hechas con sacos de arena, o vehículos blindados. Los campamentos militares, un hervidero; la base aérea aun continuaba recibiendo a los grandes aviones de transporte, que descargaban el material bélico, y sin demora levantaban vuelo. Ya el aeropuerto por el número de F15, F16 y otros tipos de caza y bombarderos, estaba a su total capacidad. La naval no obstante encontrarse cerca del lugar donde se desarrollaba el drama, también manifestaba el constante desplazamiento militar: barcos, helicópteros, patrulleras, y aquellos dos puntiagudos artefactos que un especialista reconocería en el momento, eran las terribles y devastadoras bombas de Neutrones. Hacía diez minutos que el Agente en compañía del grupo, había llegado al escenario que, sin lugar a dudas, se destacaba como la principal noticia en todo el Globo. Ahora, sentado frente al Comandante de Operaciones, sin dar lujo de detalles, pues aunque tenía un plan no conocía el terreno donde iba a operar, le explicaba lo que intentaba hacer. Henry al finalizar de manifestarle lo que intentaba hacer; el oficial con su porte profesional y rostro inmutable, sólo manifestó una ligera observación: —De día es difícil— y a continuación. —Bien, voy a comunicarme con los diferentes puntos para buscar el lugar más factible— Descolgó el teléfono, y en el momento. —Control, bajo prioridad dos ordene a los vigías ...— Mientras al Contra Almirante proseguía impartiendo las instrucciones, Henry mentalmente cruzó los dedos; Si no encontraban el sitio que encajara en su proyecto, entonces tendría que utilizar una de las dos alternativas, que por descontado pensaba resultarían sumamente riesgosas; no para él, pues en definitiva ese era su oficio, sino más bien para los cientos de infelices cautivos, que por un error podrían caer ametrallados, o como presumía el Almirante, por los aparatos que habían colocado los invasores alrededor de los rehenes, hacerlos estallar a todos. —Bien— La voz lo libró de sus pensamientos. —La información se va demorar unos minutos, ya que usted pidió utilizáramos claves cifradas en las comunicaciones

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