La Conciencia - También es Gris ------ 87
Por unos instantes el silencio se hizo tenso, presagioso; las palabras del Representante no solo resumían la gravedad de la situación, sino que expresadas por él, un hombre de ideas izquierdistas, daba a entender el impacto que el suceso iba a producir en la nación, Ahora el Ejecutivo, a quien por su responsabilidad la decisión final correspondía, se dirigió al Secretario Adjunto para Asuntos Latinoamericanos: —¿Qué reacción crees se producirá en Hispanoamérica, si aniquilamos todos los objetivos militares de Cuba?— Sobrio, conociendo que en esas reuniones no se podía andar con rodeos: —Por la influencia militar y económica que ejercemos sobre esos países, aparte de que en este caso a diferencia de las islas Malvinas, está bien claro que nos asiste la razón, pues tenemos un tratado de arrendamiento con Cuba, estoy convencido de que la mayoría de esos Gobiernos aprobarían la acción; ya de hecho siete cancilleres nos han llamado para brindarnos su apoyo; pero si tomamos en consideración, como lo explicó el Secretario de Defensa, que algunas de esas bases por encontrarse cerca de centros urbanos, el estimado en muertes militares y bajas civiles sería de cincuenta a cien mil, no hay dudas que a largo plazo, los sentimientos de esos pueblos se volcarían contra nosotros. Y este razonamiento es lógico desde el ángulo de ellos, pues conocen de la presión que han ejercido nuestras distintas Administraciones, a partir de la crisis de los cohetes, para que no le brindaran ayuda a los cubanos exilados, y ahora— En ese momento el oficial que se encontraba a cargo de la computadora, dirigiéndose al Director de Seguridad: —Señor, informa el Comando Central que los cubanos en el área de Dade, están formando milicias armadas para ir a la zona del conflicto— —Carajo, ya empezaron a joder— Y con la misma, haciendo patente su agilidad para resolver los problemas: —Que hagan un comunicado oficial para las estaciones de radio hispanas, anunciando que por motivos de seguridad, ya que pueden haber dentro de esos grupos elementos infiltrados del comunismo, no se permitirá el paso hacia los cayos; y otro extraoficial, para que en la base de Homestead, o en cualquier sitio que se consiga, anuncien que los están aceptando para formar una brigada. Ah!, y que le asignen personal para que los pongan a marchar u otra cosa; el asunto es que los mantengan entretenidos— Sin pérdida de tiempo, el militar comenzó a operar aquélla maravilla electrónica, conectada a sus sofisticadas compañeras del Comando Estratégico. A todas estas, Dickinson que no había abierto la boca desde que sostuviera, si se podía llamar así, el intercambio de palabras con el Secretario de Defensa, analizaba una y otra vez las diferentes opciones; la última, producir un golpe de estado por medio de los Soviéticos, la había desechado, pues aunque por la actitud resuelta del Presidente estaban en la posición de cooperar en lo que fuera necesario, en la práctica no era factible.