La Conciencia - También es Gris ------ 86
Mientras sucedía todo esto, la policía previniendo surgiera algún malentendido que provocara hechos de fatales consecuencias, había ordenado a los radios patrullas que regresarán a sus cuarteles; claro, que la medida tomada por las autoridades, se apoyaba en la conducta de que los cubanos no eran personas de participar en esos motines que se destacaban por su violencia.
Por otra parte, en la Casa Blanca los debates sobre los distintos pasos a seguir continuaban suscitando diversas opiniones; ya el encargado Adjunto para la América Latina, se había sumado a la reunión, y ahora el que usaba de la palabra era el Director Nacional de Seguridad: —Y ellos, al deshacerse del personal militar que habían hecho prisionero; no obstante estar desarmados; sólo por su entrenamiento nos quitaron un elemento que en potencia nos hubiera sido de utilidad .... El utilizar gases, aparte de que entre los cientos de rehenes, en su mayoría turistas con niños y ancianos, por encontrarse en el sitio varios moteles, el informe señala que llevan máscara antigás. Así que señor Presidente, hasta el momento no vemos la forma de rescatar ileso a los cautivos por medio de un operativo militar— El Mandatario se puso los dedos en la sien por unos segundos, y volviéndose hacia el Secretario de Estado: —Bien, ¿cual es tu opinión?— El aludido, respondiendo rápidamente: —Si tomamos en cuenta, que el Gobierno cubano está dispuesto a pagar todas las inversiones que hemos realizado en Guantánamo, y que si no le devolvemos la Base irán hasta las últimas consecuencias, como no veo la fórmula de sacar a nuestra gente del Cayo, me inclino por la negociación; después habrá tiempo de tomar represalias— —¡NO, eso no, coño!— Sorprendidos, todos volvieron las miradas. El que se había destacado como liberal, siempre argumentando valía mas un mal arreglo que una pelea; proponiendo en cada oportunidad como Presidente de la Cámara, negociar con Rusia, Cuba y otros países totalitarios, ahora sabe Dios porque resorte tocado, trillaba el camino de los iracundos. —Eso es ceder por chantaje; primera vez en doscientos años que un país introduce soldados en nuestro suelo, y no obstante, por los motivos que sea, aunque el hecho en si es irracional, pues contamos con miles de cohetes, submarinos atómicos, portaaviones, millones de soldados; lo cierto es que está sucediendo ahora, en este momento, y esa humillación no la podemos toleran Yo me responsabilizo; ataquemos el Cayo pase lo que pase, y destruyamos todos los objetivos militares en Cuba, estén donde estén— Y con la misma, como si lo hubiera fulminado un rayo, se quedó con la mirada clavada en el Presidente.