La Conciencia - También es Gris ------ 61

Enseguida me di cuenta qué influido por las revistas y periódicos que lo enfocaban así, no tuvo a menos, presentada la oportunidad; satisfacer su curiosidad, o quizás presumir de documentado delante de las otras personas que se encontraban en el aparte. Pero bien, ese no es el caso— —(¿Qué no lo es?)—, pensó el Agente. (-"Y por poco apela a todo su saber científico, para evaluarlo por una simple pregunta"-). —-Y para no entrar en explicaciones, le señalé que no tenía esa información. Por la noche, cuando llegué a casa, me puse a pensar en el asunto; te confieso que con anterioridad lo había cuestionado; pero el incidente, aunque en apariencia no es importante, me motivó muy en serio; siempre se empieza por algo. Entonces fue cuando decidí dedicar parte de mi tiempo libre, estudiar a los sujetos que en lo socio político, se destacaban por emplear métodos violentos para satisfacer sus ambiciones. Esta determinación, para que comprendas mejor, debo aclararte coincidió con las investigaciones que, desde hacía algún tiempo, realizaba con un. grupo de mis estudiantes sobre las expresiones del cerebro, o sea, detectar por los gestos que a simple vista pasan inadvertidos, el carácter dominante en las personas Está de más decir, que las investigaciones se entrelazan con una serie de factores, como los pulsos que emite la mente, la temperatura ambiental, la ubicación, y otras que ahora no vienen al caso aludir. Pues bien, para realizar los ensayos mande a instalar en la facultad, dos cámaras de película que estuvieran ocultas, y en esa forma, las enfocaba por un día o dos hacia uno del grupo; después a fin de semana, las llevaba a casa, y cuando ya las tenía analizadas, citaba a uno de los estudiantes, para así poder comprobar el método. Con el tiempo no solamente he llegado a perfeccionar la técnica, pues como has visto, puedo detectar, aunque todavía sin especificar cual, si el individuo padece de alguna enfermedad orgánica. Entonces, como los resultados eran más que satisfactorios, me dio seguridad para aplicarlos en estas personas. Al primero que escogí para el experimento, como sospecharas, fue a Hitler. Enseguida me di a la tarea de recopilar la mayor cantidad de material, y no obstante fue engorroso el trabajo, pues las cintas no eran de buena calidad, le pude hacer a mi entender, una evaluación bastaste acertada. También en los estudios fui incluyendo entre otros a Stalin, Mussolini, Gaddafi, Amin, y el que nunca fue fanático o religioso, el Ayatola Jomeini— En ese instante el Agente extrajo un cigarrillo, y mientras lo encendía, pensó. (—"Tremendo grupo para formar un circo"—). —Bien, vamos a lo que te interesa.

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