La Conciencia - También es Gris ------ 5

Hizo un alto, y al ver que no había ninguna pregunta, prosiguió: —Es por eso que la telegrafía o radiofonía en clave, se usa desde puntos que no es necesario ocultar; como por ejemplo; campamentos militares, aeropuertos, etc. —¿Y cual va a ser el medio de contacto con los agentes?— Interrogó el Ministro. --Utilizaremos la vía de Canadá y como alternativa Venezuela. En caso de emergencia, nos valdremos de un radio aficionado del Sur de la Florida, más específicamente del gran Miami. A éste ya le hemos hecho la evaluación, y por sus características nos va a servir. Uno de nuestros hombres le venderá la idea de que está en el contrabando de piezas de repuesto con algunos funcionarios del Gobierno, y que lo único que tiene que hacer es intercalar algunas frases inofensivas en sus comunicados, Las cuales serán el nombre de las piezas; también se le promoverá el incentivo con algunos dólares— Y luego dejando caer las palabras en tono misterioso: —Como es natural, también se usará el argumento de que pueden ayudar a sus familiares aquí— En ese instante el Director de Espionaje puso sus manos sobre la mesa. Roberto, que iba a continuar, comprendiendo la acción de su jefe, sin más guardo silencio. Éste cogió el vaso que tenía en frente, y mientras hacía que el liquido se moviera: —Creo que hemos discutido a grandes rasgos la operación; ahora tengo que marcharme, ya que hay problemas con uno de nuestros agentes en Costa Rica. Nos reuniremos de nuevo para perfilar todos los pormenores— Y levantándose de la silla, preguntó: —¿Que hombre le pondremos a la misión?— —David, David— Repitió desde donde estaba sentado el Jefe de Estado. Los tres que se encontraban en la mesa, intercambiaron miradas de inteligencia.

*** *** ***

TRES MESES DESPUÉS

El hombre de mediana estatura, robusto, pelo negro, vistiendo traje gris claro, introdujo la tarjeta en una ranura al lado del elevador. Tan pronto éste se abrió, pasó a su interior y sin demora, pulsó el número cuatro. Ya en el corredor se encaminó hacia el ala derecha del edificio. Al llegar frente a la oficina que deseaba, empujó la puerta. La joven que se encontraba sentada detrás de un escritorio, al notar su presencia levantó la vista y, reconociéndolo al instante: —¿Cómo estás Henry? — —No tan bien como tú. ¿Cuándo salimos?— —("Qué descarado es; si nunca me ha invitado")— Y elaborando una picaresca sonrisa que solo las mujeres saben perfilar: —Hace una hora que el viejo está en los laboratorios. Te espera — Dio media vuelta y mientras se retiraba, escuchó la dulce voz que le advertía: —Ten cuidado, que el Doctor Dickinson tiene hoy un humor de mil demonios

Página 5

  Regresar al Menú CS

Carátula - Advertencia Internet - Nota del autor en la novela - Páginas 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125