La Conciencia - También es Gris ------ 19

Al aparecer el primer teniente, presuroso le preguntó: —¿Todo listo?— —Si Señor— —Bien, adelante— El oficial al recibir el comando, sacó del bolsillo una especie de llave redonda sin estrías, la introdujo en el orificio que tenía enfrente, y al instante se descorrió el metal, permitiendo ver una diminuta computadora con pantalla; sin demora pulsó varias teclas. Abajo, en el compartimiento de control, otra maquina electrónica recolectó la numeración; el operador al interpretarlos tecleó algunos signos, y al segundo dos lineas verticales se proyectaron en la imagen; un digital en la parte derecha inició el conteo regresivo de 100. Encima de cubierta dos planchas de acero, al parecer manejadas por las maquinas electrónicas, se desplegaron, para al instante surgir un plato con las características de una antena microonda. El teniente que continuaba con la mirada fija en la pantalla, se volteó hacia el capitán, informando: —Faltan 40 segundos, Señor— El Capitán contemplando aquel aparato que estaba enfocado hacia la costa, le expreso: —Buen trabajo, nos ha tomado menos de cinco minutos

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Mientras tanto el yate ya había franqueado el canal de Yucatán, a la altura del Cabo San Antonio, y penetrado en las aguas al Sur de Pinar del Río. El grupo comando se mantenía a la espera, atentos a la radio. Henry consultó su reloj. (-"Las ocho y cuarenta; los radares deben estar neutralizados"-). No concluía el pensamiento, cuando puntual, con precisión matemática, el receptor con su característico sonido telegráfico, quebró el compás de silencio. Papo, lápiz en mano, principió a copiar la clave Morse. Al terminar de traducir les informó repitiendo las dos palabras en Inglés. —All clear— Julián que se mantenía en guardia, al oír le dio vueltas al timón y acelerando, puso rumbo Noroeste. Toledo y el Agente se cambiaron de ropa, poniéndose pantalón y camisa verde olivo; la vestimenta al igual que las botas, lucían gastabas por el uso. Henry con mirada del que busca algún detalle para corregir, de no dejar nada al azar, examinó a Toledo; complacido de como le quedaba la indumentaria, recogió el rollo de billetes y papeles que situara sobre la mesa, y con ellos en las manos, le explicó: —Esto es por si tenemos problemas; la tarjeta te identifica como guardia territorial, y de las cartas, una es el permiso de vacaciones como técnico de la mina de nikel en Oriente; la otra, un favor que tú le haces a los miembros de un Comité de Defensa del pueblo de Holguín, para unos familiares que viven en Guane. El contacto es José Domínguez, responsable de la cooperativa Santa Lucía, localizada a diez kilómetros de los Palacios, por la carretera Central

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