La Conciencia - También es Gris ------ 13
El mensaje confirmaba su teoría, no habían podido averiguar nada, y concluía la misiva, con la observación de que el campamento era manejado por un reducido grupo de las altas esferas del Gobierno.
De regreso a Washington se entrevistó con el Dr. Dickinson; cuando terminó de pormenorizar todos los detalles, el Director tomando la palabra: —Nuestra gente en Europa y África tampoco han logrado nada, por lo tanto hay que inspeccionar el terreno — En forma mecánica extrajo un sobre de la gaveta, y sosteniéndolo en la mano, prosiguió: —Aquí están las instrucciones; adentro encontraras los datos de algunos cubanos exiliados que trabajaron para nosotros; creo que no vas a tener problemas en reclutarlos, pues ellos con tal de hacer algo por la libertad de su patria, se agarran hasta de un clavo ardiente. Pero recuerda que eso queda fuera de los récord; si se descubriera que han sido enrolados aquí, nosotros lo negaremos en todo momento, y la responsabilidad recaerá sobre ti — Henry hizo un gesto afirmativo; él comprendía muy bien lo que el Dr. decía; desde los sucesos de Watergate, la Agencia no era más que una mala palabra para gran parte de sus compatriotas, y si estaban involucrados cubanos, ni que comentar.
Miami, ciudad del sol; semejaba a una de las grandes capitales enclavadas al sur del río Bravo. El comercio se manifestaba pujante y sin ambages; el idioma y las costumbres Latinoamericanas; ya en el resto del mundo la señalaban como puerta de las Américas. En el amplio sector también llamado a buen juicio por la gran influencia cubana "La Pequeña Habana", Henry entró en un taller garaje, y aparcó el automóvil a un lado de la pista; se apeó y encaminó sus pasos hacía la planta. Ya adentro de la sección de reparaciones, le preguntó al muchacho que se hallaba limpiando una pieza de auto: —¿Por favor, donde puedo ver a Papo?— El joven por respuesta le indicó hacía un chevrolet azul. Se dirigió hasta el auto e inclinándose: —Papo, ¿me permite unos segundos?— El aludido sacando la cabeza por debajo del coche: —Si, ¿dígame?— Por su expresión notó que el tipo estaba de mal humor, pero no se dio por enterado: —Tengo un fallo en el carro y Félix Ismayo me recomendó que viniera a verlo— El rostro del mecánico sufrió un cambio radical, salió del carrito que servía de deslizador,