La Conciencia - También es Gris ------ 11

El agente no le hizo ningún comentario, sabia que la referencia era por la CIA. Éste al no obtener respuesta, prosiguió: —Por la tarde vi la contraseña en el carro, y se me hizo muy difícil inventar una coartada para venir ¿Por qué no usaron la de virar la antena de televisión en el edificio?— Henry como el que no quiere entrar en muchos detalles, le indicó rápidamente: —Siempre es bueno cambiar las reglas—; y a continuación: —La base que utilizaban para entrenar guerrillas en Pinar del Río, cerca del campamento Ruso. ¿Sabes cual es?— El funcionario asintió con la cabeza. —Pues bien, hace dos meses que la activaron, y de arriba desean conocer qué es lo que traman— Sin hacer preámbulos, pues su interlocutor era parco en el hablar: —Mañana sale para La Habana mi secretario, que lleva unos datos económicos que le pidieron sobre el Canal. Él estará de regreso en unos días; así que nos veremos en el lugar convenido

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AL SIGUIENTE DÍA

El auto rodando a moderada velocidad, avanzaba por aquel angosto y peligroso camino; de un lado el profundo y escarpado precipicio, del otro las altas montañas que configuraban la Sierra de los Órganos. Al rebasar una de las cerradas curvas, sus ocupantes vieron el conjunto de edificios que se erguían en el centro del valle; continuaron por la carretera, y en pocos minutos llegaron a la puerta de alambre. El policía militar los detuvo, y al comprobar las identificaciones, les dio paso. Sin demora, levantando nubes de polvo el coche enfiló rumbo a la nave principal. Tan pronto se paró produciendo un singular ruido de frenos, de la puerta delantera emergió el Coronel Roberto: —Espera aquí— Le ordenó al chofer, y con la misma encaminó los pasos en dirección al corredor de la derecha. Atravesó el largo pasillo, y ya en la otra edificación, se dirigió hacia el recinto que le quedaba enfrente; iba a alcanzar el picaporte, cuando la deteriorada hoja de madera se abrió, y apareció la figura de un hombre que por las canas parecía frisar los 70 años. El hombre hizo un gesto, y con expresión amable: —Buenos días Coronel— Roberto demostrando sus modales, o quizás por esa mentalidad de grandeza, no devolvió el saludo, solo preguntó: —¿Y los agentes?— El individuo sin mostrar evidencia de que era aludido por la descortesía, le dijo: —Ahora están en la clase de evaluación militar— El director de la Sección Norte asomó la cabeza por entre el marco de la puerta, y desde ese ángulo vio la pantalla gigante que proyectaba varios modelos de aviones; sentados frente a ella se hallaban una mujer y tres hombres. Entornó la puerta y haciéndole una señal al Profesor.

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