En misa y bendición la Iglesia Católica Cubana Exiliada lo reconoce Mártir Católico.
Abajo la información que hemos estado publicando hace años.





El joven Arnaldo Socorro
Sánchez, de 19 años de edad y oriundo de Unión
de Reyes, Matanzas, desde hacia años se había movido
para la capital de la República. Allí, en La Habana,
debido a su condición humilde, de escasos recursos
económicos, le consiguieron una beca en el Colegio
Católico de Belén. En el mencionado colegio no
solamente Arnaldo cursaba instrucción general, sino que debido
a los fundamentos del centro educativo, cada día reafirmaba
mas su fe en Dios.
Los hechos.
Corría el año 1961; desde hacia tres años los comunistas habían tomado el poder en Cuba; eran tiempos difíciles para los que profesaban la fe religiosa.
El día 10 de Septiembre se encontraba Arnaldo en compañía de otros jóvenes católicos y feligreses en la Iglesia de la Caridad en La Habana, donde entre otros sacerdotes oficiaba el Obispo Eduardo Bouza Masvidal. El Templo y los alrededores de la Iglesia se hallaban repletos de asistentes, no obstante las amenazas de los comunistas. De pronto surgió una voz dentro de los feligreses: "Que salga la Procesión", a la cual, en el momento se le unieron cientos de voces. El joven Arnaldo, decidido, motivado por la fe en Dios, fue uno de los primeros que portando un cuadro de la Virgen de la Caridad, se dirigió hacia las puertas de salida.
Ya en la calle los vivas a la Virgen de la Caridad se hacían sentir; cientos y cientos de gargantas evocaban a la Virgen, a la vez que gritaban CUBA SI, COMUNISMO NO. Los comunistas no podían permitir aquel acto de fe, y sin dilación, policías y agentes secretos que se encontraban en el área arremetieron contra la multitud pacifica de feligreses. Palos, golpes, utilizando esas armas los marxistas no podía vencer la Fe. Entonces algunos policías, los esbirros de siempre, sacaron sus armas de fuego y comenzaron a disparas. Como los leones en los tiempos de Roma, las balas, comenzaron a morder la carne de los cristianos: un herido, dos, tres, más de diez, pero desdichadamente una de esas garras impactó en la espalda del joven Arnaldo Socorro, que aun portando el cuadro de la Virgen, cayó herido de muerte, en las manos de Dios.
Un sinnúmero de feligreses fueron detenidos, y los heridos de balas y golpes atendidos en hospitales.
El gobierno comunista, avieso, siniestro, procuró hacerse del hecho; tomó para si los funerales del joven Arnaldo, y en el entierro se escuchaban los alaridos de sus partidarios: "Abajo los curas falangistas; muera la gusanera, paredón para los curas", pues había acusado a un sacerdote católico de haber hecho el disparo que ocasionó la muerte del joven Arnaldo.
La verdad no se pudo tergiversar, una vez
más resplandeció. Arnaldo Socorro Sánchez era
católico y anticomunista.
Nota: En el E-mail nos
comunican, que Católicos de Miami están en los tramites para
que se reconozca al joven Arnaldo, Mártir de la Iglesia
Católica Cubana.