Como tantos cientos de miles de jóvenes cubanos, Luis Quevedo
se sentía asfixiado por el régimen totalitario
marxista; gobierno que por medio de la tarjeta de racionamiento para
comprar alimentos, ropa, ....., imponer la educación escolar
comunista, dar a los obreros y profesionales el trabajo que la
dictadura desea, etc., su conciencia lo señala como que era un
simple esclavo
Bajo esta situación, el de querer ser libre, forjar su propio destino, Luis decide escapar de Cuba, y con unos amigos prepara el viaje en balsa.
El día martes 12 de octubre de 1993, el joven Luis Quevedo
de 22 años de edad
, en
unión de sus amigos se dirigen hacía la playa de
Celimar, con la determinación de lanzar la balsa que
habían construido al mar, y remar rumbo a la libertad.
Por una delación, o que los estaban vigilando, lo cierto es que los sicarios del gobierno los interceptaron en el intento, y sin más comenzaron a disparar.
El grupo de jóvenes rápidamente se dispersó, pero el destino, la suerte, el azar, solo Dios sabe, el único que cayó en manos de los esbirros comunistas fue Luis.
Uno de los jóvenes que había podido escabullirse, y que se encontraba escondido relativamente cerca, pudo presenciar como los testaferros del régimen con palabras soeces, la emprendían a golpes en una forma brutal contra Luis.
Al pasar los días le entregaron el cadáver a su madre, la cual rompió la tapa del ataúd, y no obstante el avanzado estado de descomposición en que se encontraba el cuerpo, pudo ver en unión de otros familiares y amistades, que Luis tenía los dientes partidos.
La noticia corrió como pólvora por todo el pueblo de
Regla, y el día del entierro una gran multitud dando gritos
de: Asesinos, abajo el comunismo ...., acompañó el
cadáver de Luis hasta el Campo Santo. 
Hoy la tumba del joven Luis Quevedo en el cementerio de Regla, no tiene inscripción, el gobierno marxista lo prohibió.