En el año 1994,
el éxodo de ciudadanos cubanos vía mar se
acrecentó, por lo cual debido a la crisis interna que se le
presentaba a la tiranía, pues el descontento popular se hacia
cada vez más abierto, y sobre todo activo, la dictadura para
quitarse o minimizar esa presión, exhortó a la
población que todo el que quisiera irse del país
vía balsa, lo podía hacer.
En base a esta autorización oficial de la tiranía, miles de cubanos se dieron a la tarea de construir balsas y lanzarse al mar. Recordemos que antes los balseros tenían que jugarse la vida dos veces, una en el mar, y la otra escapar de los sacos de arena que le tiraban los esbirros comunistas desde el aire, o de las balas sus patrulleras. Este era el tercer permiso Oficial que daba el totalitario gobierno cubano: Primero fue Camarioca (Vuelos de la Libertad), y después el Mariel, aunque en forma diferente, pues en estos dos casos, autorizó a exiliados cubanos en los EE.UU. ir a buscar a familiares en embarcaciones. Siempre el régimen autocrático cubano, buscaba alguna ganancia en relación a los Estados Unidos con estos éxodos.
El gobierno de los EE.UU. al
ver que arribaban a sus costas del sur de la Florida cientos de
balseros cubanos (ya comenzaban a llegar guaguas [autobuses] llenas
de balseros a un centro de procesamiento en la calle 8 del SW de
Miami, Florida), ordenó a sus guardacostas que los
interceptaran en el mar, y fueran llevados a la base naval de EE.UU.
en Guantánamo.

Los militares de la Base Naval de Guantánamo comenzaron a erigir carpas, y preparar las condiciones para tan inusual situación, y en menos de un mes, más de 31,000 cubanos balseros se encontraban hacinados en la Base. También habían unos cuantos miles de haitianos en otras carpas.
Como era de esperar, las
condiciones de vida en la Base Naval de Guantánamo no eran las
más optimas para los balseros, pero en el transcurso de los
días estas empeoraron. Las autoridades estadounidenses
suspendieron toda correspondencia hacia la Base, hicieron
declaraciones que ningún balsero seria llevado a los Estados
Unidos, y los vídeos que salían de la Base por
periodistas que habían sido autorizados, mostraban la
promiscuidad cuando se aseaban y en las carpas que vivían, los
baños portátiles llenos de excrementos, etc.
También en ese tiempo comenzaron a circular diversos rumores,
todos en contra de los balseros.
Esta política del gobierno de los Estados Unidos hacia los balseros cubanos, posiblemente se debía a algún acuerdo llegado con la tiranía cubana, puesto que la dictadura había suspendido la autorización de salir en balsa, y permitía a los balseros de Guantánamo que quisieran, el de regresar a la jurisdicción cubana.
Para que los balseros regresaran al territorio gobernado por los marxistas, aparte de empeorar las condiciones de vida en la Base, se comentaba que el gobierno de los EE.UU. había enviado a un grupo de Psicólogos y sociólogos, para por medio de la propaganda negativa (presión psicológica), hacer que retornaran. También agentes del gobierno comunista infiltrado entre los balseros, se dieron a esa tarea del "Plan Regreso". De hecho algunos de dichos infiltrados fueron detectados, como el caso de un Aguadense, y el cual temiendo por su seguridad, tuvo que retornar. Antes de implementarse esta política del "Regreso", algunos balseros decidieron abandonar la Base tirándose al mar, o cruzando los campos de minas.
Vale destacar, que no obstante toda esta trama del "regreso", fueron muy pocas las familias, o balseros solos, que optaron por irse. El plan de la administración de turno de los Estados Unidos le falló, pues no conocían la idiosincrasia del cubano.
Bajo esta perspectiva de que los balseros mantenían su actitud de no regresar, el gobierno de los EE.UU. busco otros países que quisieran recibirlos, entre los cuales se ofreció Panamá, y hacía allí en forma voluntaria, fue enviado un grupo de ellos.
Entre ese grupo que fue a Panamá, se encontraba el joven Rolando Rodríguez Ors, quien había sobrevivido navegando en una balsa en el Estrecho de la Florida, hasta que fue rescatado y conducido a Guantánamo.
En Panamá el campamento presentaba mejores condiciones de vida, pero la incertidumbre, las ansias de ser libre, seguían presionando la mente de los balseros, y bajo esas circunstancias, el joven Rodríguez Ors no pudo resistir más.
Decidido, con la resolución de ser libre, un día de la segunda semana de Diciembre, Orlando se lanzó al Canal de Panamá, procurando alcanzar un buque que lo llevara a los Estados Unidos. El destino, ese enigma que gravita sobre el ser humano, se avaló al morir el joven balsero ahogado en las aguas.
El cadáver de Rolando
Rodríguez Ors fue trasladado a Miami, y después del
velorio, sus padres, demás familiares y miembros del exilio
cubano, le dieron cristiana sepultura el día viernes 23 de
diciembre de 1994, en el Mausoleo Cubano de Balseros.
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