Data: Esta es parte de la historia de Niovel Díaz y Juan Díaz en Cuba, exilio, regreso a Cuba infiltrados, captura e injustamente fusilados.
Los jóvenes Niovel y Juan, provienen de humildes familias que vivían en la Ciénaga de Zapata, región pantanosa y casi despoblada ubicada al sur de Aguada de Pasajeros, y que fue el escenario de la Invasión de Bahía de Cochinos.
En base a la sutil política del gobierno marxista en los años 1960s, el de concentrar a los campesinos en los pueblos y ciudades (para mermar logística a guerrillas), los familiares de Niovel y Juan se traslada de la Ciénaga hacia Aguada, donde debido a su muy escasa instrucción escolar, continúan desempeñando las mismas labores campesinas que hacían en el campo.
En el año 1980, cuando más de 10,000 cubanos buscaron refugio en la embajada del Perú en La Habana, y del cual se derivó el llamado Éxodo del Mariel; el régimen conmina a Niovel y a Juan, al igual que a su primo Manuel, a que abandonen el País, con la advertencia de que si regresan los fusilaba. En Cuba la Dictadura los señalaba de robar puercos, reses, contrabando de carne, arroz, y alguna que otra posible candela a los cañaverales, etc.
Al llegar al exilio, estos tres Aguadenses se alojan en las oficinas de Alpha 66 de la calle 36 del NW en Miami, y se enrolan en dicha organización beligerante cubana. En corto tiempo los tres primos aguadenses desembarcan en compañía de otros dos comandos en Cuba. (Estos dos no de Aguada). Los cinco iban vestidos de militar y portando las insignias de Alpha 66. Su primo Manuel Díaz era el Jefe del Grupo y llevaba grados de Capitán.
Tan pronto el grupo de cinco pone pie en Cuba, se dirigen hacia la zona de la actual provincia de Cienfuegos. De ahí los tres que son Aguadenses, ingresan en el territorio del Municipio de Aguada de Pasajeros. (Los otros dos son historia aparte).
Escondidos en la cercanía de Aguada, posiblemente se dedican hacer alguno que otro contacto. Pero el deseo de ver a la familia, es lo que conduce a sus apresamientos.
La versión que tiene Circuito Sur, es que a Niovel (casado con una hija del militante comunista Gualberto Rivero), lo agarran en su casa. Según el informe, Niovel fue a dormir a su casa y por la mañana, una de las niñas comentó en el barrio, que su papá le había traído un regalo. A Juan también lo apresan en las cercanías de Aguada, y a Manuel, por un acuerdo que tuvo la S.E. con su padre, de que no lo iban a fusilar, es detenido en su escondite en Las Piedras.
No obstante el despliegue de fuerza y recursos que volcó la S.E. en nuestra Zona, la cueva donde estaba escondido Manuel hacía casi imposible de que lo hallaran.
En la captura de estos tres Aguadenses, participaron Gualberto Rivero, Alfredo León y otros testaferros que no se hacen necesario mencionar.
Preparan condiciones para el asesinato - El Juicio
A partir del apresamiento, la tiranía se dio a la tarea de crear todo un estado de opinión y descrédito contra estos tres Aguadenses. Que si eran unos ladrones, contrabandistas de los bienes del pueblo, contra revolucionarios, gusanos, etc., etc.
Estas acusaciones, continuas y muy bien dirigidas, como es natural comenzaron a impactar en la opinión pública. Ya en la Zona del Municipio, a excepción de unos cuantos, nadie quería conocer ni hablar de este caso. Cada uno de nuestros hermanos Aguadenses, aunque por diferentes motivos, fueron tejiendo un gran velo sobre el hecho. Recordemos que los Marxistas son los que implementaron: La psicología de las masas.
Pero bien, bastaba todo ese barrar de acusaciones para fusilarlos. Por supuesto que no; la dictadura tenía que buscar otro cargo, uno que tuviera aun más impacto en la población.
¿Y que se le ocurrió a esos genízaros de la Tiranía? Pues nada menos que manifestar que este grupo tenía como misión envenenar el Acueducto de Aguada. Si, así como Uds. lo están pensando, los acusaron de querer envenenar a todos los que residían en Aguada, incluyendo por supuesto a sus propios hijos, madres, hermanos.
Ya con esta bien elaborada burda acusación, los llevan a Juicio. A Niovel y a Juan los condenan a fusilamiento y a Manuel, no obstante también le piden la pena de muerte, un oficial de la S.E, le dice a los otros farsantes que conmuten la pena capital para Manuel, pues él a nombre de la humana, buena, generosa y justiciera revolución, le había dado la palabra al padre del acusado, de que no lo iban a fusilar. De esa forma, asesinaron a dos primos, y al otro lo condenaron a 30 años.