El 15 de Mayo de 1997, la organización
humanitaria Hermanos al Rescate en uno de sus vuelos rutinarios por
el Estrecho de la Florida, divisó en el promontorio rocoso
nombrado Cayo Perro (Dog Rock), unas personas que le hacían
señas.
Rápidamente le hicieron un pase, comprobando que eran
balseros. Sin demora le lanzaron botellas de agua, comida, y un radio
de comunicación. Al hacer el contacto por radio, el relato
crispaba los nervios, los balseros llevaban 17 días en dicho
cayo, y habían muerto por deshidratación dos
niñas menores de edad, y el que ejercía como
capitán de la frágil embarcación. Hermanos al
Rescate avisaron a los guardacostas, y los tres sobrevivientes fueron
recogidos.
Al darse a conocer la noticia en el exilio cubano, la organización Fundación Nacional Cubana Americana (FNCA), hizo gestiones antes el gobierno de los EE.UU., para que le concedieran asilo político a los sobrevivientes de esta desdichada familia.
A la semana de ser avistados y rescatados, miembros de la FNCA y familiares de las víctimas se trasladaron al cayo para recoger los cadáveres; y allí, en un ambiente tétrico, marcado por un fuerte olor, encontraron las tres tumbas hechas con piedras.
+ Adianet Tamayo Rodríguez, de 13 años de edad.
+ Camila Martínez Rodríguez, de 4 años de
edad.
+ Leonín Ojeda Rivas de 26 años de edad, quien
fungió como capitán de la lancha.
Adianet y Camila eran hermanas.
Vale anotar, que de acuerdo a declaraciones de los padres de Adianet y Camila, ellos tenían visa para trasladarse a los EE.UU., pero que el gobierno marxista de Cuba les habían negado la salida.