El Comandante de la revolución
Raúl Díaz Naranjo, es otro de los altos oficiales que
se pone a conspirar contra el rumbo comunista de la
revolución. Al ser descubierto, lo llevan a la Prisión
de Boniato en Santiago de Cuba, le celebran una farsa de juicio, y lo
condena a muerte. El día de su ejecución, 15 agosto de
1964, lo llevan a un camión de enfermería.
Después al pasar cerca de las galeras, los presos
políticos escuchan su voz, que les grita: "Me han sacado casi
toda la sangre". Al conocerse la noticia, los Presos Políticos
comenzaron a cantar el Himno Nacional Cubano.