El preso político Geraldo Alvarez
González, conocido por sus predicas de no odiar a nadie, como
el Hermano de la Fe, se encontraba ese día primero de
septiembre de 1975, al igual que sus compañeros de galera, en
supremo estado emocional, pues las quejas a viva voz que
provenían de la celda ocupada por Laureano Valdés
Gallardo, no cesaban. Laureano padecía de un fuerte dolor de
muelas, y como no le daban atención medica, había
tratado de extraérsela, provocando que se le partieran
varias.
Bajo estas circunstancias, los demás presos políticos comenzaron a protestar, para que asistieran a Laureano Gallardo, y como los carceleros comunistas no respondían, varios presos rompieron las cerraduras y salieron al pasillo. Ya en el pasillo, los gendarmes abrieron la reja de dicho corredor, y conminaron a los presos regresar a sus celda, pero como los presos no cambiaban de actitud, pues los carceleros nada respondían sobre la atención medica a Laureano, se mantenían en la protesta. A los pocos minutos, los esbirros regresaron, y abriendo fuego a diestra y siniestra, ocasionaron heridas a varios presos, y disparándole dos balas al tórax de Geraldo Alvarez González, (el Hermano de la Fe) murió asesinado al instante.