Encontrándose un grupo de Presos Políticos en la Prisión de Isla de Pinos, y que ese día se demoraban reportar para realizar el trabajo forzado en los campos de cítricos, entraron varios esbirros comunistas, y la emprendieron a golpes con ellos.
En esta brutal represión, uno de los genízaros le clavó varios bayonetazos a Ernesto Díaz Madruga.
Debido a las continuas protestas de sus compañeros Presos Políticos, Ernesto fue llevado al hospital de la prisión, donde al tercer día, el 9 de agosto de 1964, murió a causa de las perforaciones producidas por los bayonetazos en sus intestinos.