Director Páginas Literarias, Profesor Pedro Váldes Armenteros |
|

|
de muy original presencia sin dientes y gran flaquencia, remiendos en el sombrero, a un paso de estar encuero. Su vestimenta hay que mirar, ser curioso para observar parchos de tantos colores parece jardín con flores y difícil de emitar. |
sobre su gran caballejo que se vuelve hueso y pellejo pero orgullo de vaquero. Llamado a colaborar nada pudieron lograr, chivato no quiso ser porque dijo poseer, de hombre elevada moral. |
|
se mueve inquieto Liborio a veces al consultorio, a veces al internado, la escuela del nieto amado. luchando como un león no alcanza ni requesón sino unas croquetas duras que aunque rompen dentaduras se las come el muchachón. un vaso de frío guarapo estaba caliente, y guapo, no lo quiso ni probar porque estaba de botar. |
café fuerte y recibió borra hervida medio fría que ni apenas olor tenía y botarla decidió. a otro pueblo un día salió fue poco lo que encontró; en situaciones grimosas, no escapan ni las tiñosas. Según lo que pudo ver todo el mundo a maltraer compran col y calabaza y boniatos en la plaza para algo poder comer. |
|
a lugares diferentes se mueven entre las gentes que caminan por Aguada, por sus calles desoladas los sembradores de motas. Vestidos con ropas rotas llevando viejos sombreros parecen ser pordioseros calzados con viejas botas. al fango con agua entran y todo muy frío lo encuentran; comienzan a trabajar: primero hay que colocar |
después a doblar cinturas; no hay tiempo ni para hablar tampoco para orinar, la faena es bastante dura. Recesan para almorzar cuando hacen media jornada con la barriga sin nada la tragan sin masticar se acuestan a reposar. Luego vuelve la tarea con el Sol como una tea que les quema todo el lomo, pero hay que tener aplomo y aceptar vida tan fea. |